Dieselpunk y otros subgéneros de la ciencia ficción (4)

Dieselpunk y Otros Subgéneros de la Ciencia Ficción

Cuarta Entrega

Comenzamos con la cuarta entrega sobre los subgéneros de la literatura de ciencia ficción y seguimos con los Retrofuturismos. Si en el anterior artículo nos centrábamos en el Steampunk y su influencia en algunos estilos como el Clockpunk, en esta ocasión, el Dieselpunk es nuestro protagonista por excelencia. ¡Vamos allá!

Período de entreguerras: Dieselpunk

Este subgénero de la literatura de ciencia ficción se sitúa entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial donde las fuentes principales de energía son la gasolina y la electricidad. Las novelas son incluso más oscuras y sórdidas que en el Steampunk y la falta de esperanza reina en cada rincón de la sociedad que está recuperándose de una guerra para meterse en otra.

Si en el Steampunk victoriano encontrábamos también reminiscencias del Romanticismo, en este movimiento de la ciencia ficción las influencias secundarias provienen del Expresionismo alemán y el Art Decó, por lo que las historias son más agresivas, apoyándose también en maquinaria e inventos que hacen posible conquistar ese futuro buscado.

El ambiente Dieselpunk huele a combustión, a los restos de hollín que deja la gasolina y en donde el swing y el jazz se convierten en la música perfecta para escuchar de fondo. Los entornos brillan a causa de metales como el aluminio y el acero inoxidable, marcando esa estética única del Art Decó característica por su simetría, ordenamiento y perfiles puntiagudos.

Junto con los autores clásicos que comentábamos en el Steampunk, aquí también se une la influencia de las obras de Darwing, Mark Twin y por supuesto, la creadora de Frankenstein, Mary Shelley.

A quienes les encanta crear subgéneros de otros subgéneros este estilo es maravilloso porque podríamos seguir dividiéndolo en:

Dieselpunk utópico o Decopunk

Se nutre de las ideas de los años 20 y su visión positiva hacia el mundo y los tiempos que han de venir, las señales de una posible guerra mundial o la debacle económico no existen y su optimismo se centra en los avances tecnológicos.

Dieselpunk Noir

Estas obras de ciencia ficción están también ubicadas en los años 20, pero aquí el positivismo brilla por su ausencia y prevalece la tensión y las atmósferas opresivas que auguran el Gran Crack. Crimen, corrupción, magia negra e incluso dioses se dan la mano con las características de la ciencia ficción.

Dieselpunk distópico

Todo lo contrario al Decopunk. La evolución humana no es posible debido a las continuas guerras entre las potencias. La supervivencia prevalece sobre cualquier otro tipo de evolución que no esté relacionada con la guerra.

Dieselpunk Weird War

Aquí la imaginación y los inventos extraños predominan en la historia para ser los vencedores en la Segunda Guerra Mundial. Las armas son poderosas y pueden combinarse con artes oscuras o tecnologías que hasta entonces nadie se había atrevido a utilizar debido a sus efectos.

En las cuatro novelas que componen Máquinas Mortales encontramos un ejemplo del Dieselpunk. En este mundo creado por el inglés Philip Reeve.

Memorias del Blázax – Blog

Máquinas Mortales, Philip Reeve

Tras una guerra mundial devastadora, las ciudades circulan por llanuras inhóspitas. Esto es posible gracias a unas plataformas en donde fueron colocadas las ciudades y así evitar la contaminación nuclear o las erupciones volcánicas. Por lo tanto, las urbes se mueven y las más pequeñas son devoradas por medio de lo que se conoce como Darwinismo Municipal –las capturan, reciclan sus materiales y sus habitantes se convierten en esclavos–. Ahí es nada.

Las novelas son algo flojillas con respecto al desarrollo de los personajes, así que si no queremos perder mucho tiempo, Peter Jackson ha comenzado a trasladar los libros a la gran pantalla, por lo que podéis echar un vistazo a la primera película.

Aunque esta saga de ciencia ficción sirve como ejemplo perfecto del Dieselpunk, la novela Storming de K.M Weiland está  bastante mejor desarrollada y se puede seguir observando esta corriente dentro de la literatura de ciencia ficción.

Acero para los barcos voladores: SteelPunk

Aunque en ocasiones se confunde con el Rocketpunk, el Steelpunk tiene características propias que hace que se diferencie del anterior subgénero de la ciencia ficción. Nace con vertiente del Dieselpunk pero en esta ocasión centrado en avances y una estética donde el acero es el máximo protagonista.

El valor de este elemento da lugar a la importancia de la maquinaria pesada, puntiaguda, la estética industrial como los monos de trabajo, atmósferas comunes en los talleres de reparación o en las fábricas pasan a la sociedad en general: sudor, grasa, chispas que sugieren una radial cortando acero.

La época en la que se centran estas historias es a finales del siglo XX, por lo que da un salto importante en el tiempo si lo comparamos con el Dieselpunk. Para identificar mejor a los iconos de este movimiento, solo tenemos que pensar en Robocop o Terminator.

Ciencia Ficción Ecorresponsable: Teslapunk

A pesar de que en muchos casos no es considerado como un género Retrofuturista, está inspirado en el Dieselpunk y se fundamenta en todos los inventos del científico Nikola Tesla con la electricidad como principal fuente de energía. Por lo tanto, tenemos universos que se mueven y gestionan su productividad gracias a fuentes energéticas limpias, económicas y fáciles de transportar.

La época en la que se ambientan las historias de estos títulos de ciencia ficción es variada y principalmente suelen centrarse en el siglo XIX y principios del XX. El cómic Captain Swing es un icono de este género de la ciencia ficción, aunque es posible que vosotros conozcáis alguna novela más importante de esta corriente.

En mi caso, la única que ha caído en mis manos es Daughter of the Ashes, no la he encontrado editada en español. Es de la autora alemana Ann-Kathrin Karschnick.

Memorias del Blázax – Blog

Daughter of the Ashes, Ann-Kathrin Karschnick

Se trata de una distopía en donde Europa está arrasada después de una dura guerra con Estados Unidos y el desgaste energético que sufre la civilización es el principal problema. Gracias a un sistema energético descubierto por Tesla, Europa consigue poco a poco reconstruirse. Más de cien años después de comenzar su recuperación, una serie de asesinatos aparecen y las primeras pruebas apuntan a esa fuente de energía como hilo en común de todas las pistas.

El Comunismo en la Ciencia Ficción: Atompunk

Este subgénero se centra entre los años de 1945 y 1965 donde la Era Atómica, de ahí su nombre, la carrera espacial y la guerra fría se combinan con escenarios característicos de los libros de ciencia ficción.

Por lo que en estas obras de ciencia ficción encontramos un futuro donde predomina el turismo espacial, la energía atómica con mutantes incluidos, los robots con fines bélicos y para uso doméstico, ambientación de los años 50 en todos sus aspectos y arquitectura Googie en la mayoría de los casos simulando a naves espaciales, son algunas de las imágenes más recurrentes de estos libros de ciencia ficción.

Sin olvidar los cuatro pilares fundamentales en los que se sustentan las historias Atompunk de la ciencia ficción: extraterrestres que quieren dominar la Tierra, el patriotismo estadounidense, la tensión constante de la Guerra Fría y por supuesto, las conspiraciones y las intrigas de espías.

Uno de los mejores ejemplos de este subgénero de la literatura de ciencia ficción lo encontramos en Plantetas Morales (The Man Who Japed) de Philip K. Dick.

Memorias del Blázax – Blog

Plantetas Morales, Philip K. Dick.

La acción se sitúa más allá del 2100 tras una guerra mundial nuclear donde un régimen comunista al estilo de China impera en el planeta.
No hay tanta miseria como en el pasado, pero las libertades se han restringido hasta desaparecer. El puritanismo impera en todos los rincones, existen espías (desde los propios vecinos a insectos-robot) que velan por el cumplimiento del régimen, propaganda para que la sociedad no piense como individuo, el gobierno controla los medios de comunicación y un “bromista” desconocido se dedica a dañar la imagen del gobierno.

Una puerta a lo desconocido: Raypunk

El subgénero de la ciencia ficción denominado Raypunk prácticamente convivió con el Atompunk durante 1930 hasta los 60, pero en este caso su visión del futuro es bastante más optimista. Si en la anterior corriente los temas principales giraban sobre un contexto histórico que ya conocíamos y a partir de ahí comenzábamos a crear entornos ficticios, en el caso del Raypunk todo de lo que se habla es desconocido.

Nos encontramos entonces con tecnologías, seres y atmósferas que no tienen una base científica. Es el caso de los multiversos, las realidades paralelas o alternativas y en general todos los parámetros de la ciencia especulativa que no tienen rigor científico, en donde se incluyen las alucinaciones.

Si en el Atompunk la sensación de miedo, de un futuro derrotista debido a las consecuencias nucleares y a la tensión armamentística está casi siempre en las novelas, en el Raypunk el ánimo cambia.

El mundo está sometido a la influencia nuclear pero el futuro, pese a ello, se ve más brillante, es optimista, aunque el presente en donde se desarrolle la acción tenga el mismo nivel de decadencia.  De esta manera vemos críticas a la sociedad actual que pueden centrarse en la pérdida de la moral humana, la ausencia de espiritualidad y donde los límites entre el bien y el mal no existen porque las bases de la ética han desaparecido.

El texto precursor de este subgénero en la literatura de ciencia ficción fue El continuo de Gernsback. Se trata de un relato corto de William Gibson en donde muestra al protagonista alucinando en una ciudad del futuro.

Es un subgénero relativamente nuevo, así que no es sencillo encontrar novelas de este tipo. Voy a destacar al autor chileno Jesús Todemun por su audacia al publicar la saga de Maliseche, ya que es uno de los primeros autores latinoamericanos que se atreve con esta perspectiva de la ciencia ficción.

Memorias del Blázax – Blog

Maliseche, Jesús Todemun.

Maliseche es un capitán adicto al sexo y a los placeres más mundanos que seguirá la pista de una misteriosa mujer. Este será el punto de partida para presentar una galaxia repleta de civilizaciones inventadas, los humanos solo se comentan de pasada, Inteligencias Artificiales, robots, clones, armas… Desde el punto de vista moral, la corrupción impera en toda la galaxia y alcanza a todos los niveles sociales.

Volviendo a los inicios: Stonepunk

En este caso nos encontramos en la Edad de Piedra donde los materiales primitivos son las herramientas para fabricar inventos o generar fuentes de energía en los albores de la humanidad. Por lo tanto, nos encontramos con el fuego, la roca, huesos, arcillas, madera, pieles de animales, agua y especies vegetales para crear por ejemplo cuerdas.

Este subgénero de  la ciencia ficción nos muestra la forma de vida, los conflictos sociales y los retos tecnológicos de las tribus a los que se le añade cuestiones propias de nuestra época.

Si el ejemplo más gráfico son Los Picapiedras, en el campo de la literatura de ciencia ficción nos encontramos con la saga de Jean Marie Auel, Los Hijos de la Tierra. Se trata de una colección de seis libros en donde nos muestra la manera de convivir entre los Neandertales y el hombre de Cromañón. El primer libro, El Clan del Oso Cavernario es el más vendido ya que en los ochenta, cuando se publicó, apenas existían obras que tratasen esta época de manera didáctica y entretenida.

Memorias del Blázax – Blog

Los Hijos de la Tierra, Jean Marie Auel.

La ambientación en el Peleolítico está realmente conseguida gracias a la labor de documentación de la autora, por lo que podemos observar aspectos básicos de los asentamientos de la época como es la caza, la forma de vida, la diferencia de estatus dentro de cada clan… pero también aborda cuestiones relacionadas directamente con nuestra época como la misoginia, el aborto, la religión, lucha de sexos…

Como veíamos en el Medievalpunk con la categoría del Plaguepunk, el Stonepunk también derivó en otra vertiente centrada en el uso del bronce, el Bronzepunk.

No existen muchos libros de ciencia ficción que se centren en esta época. Esto se debe a que la mayoría se encuentran dentro del género de novela histórica con retazos de fantasía, debido a las licencias literarias de los autores para añadir elementos relacionados con nuestra época y sin ningún rigor histórico. Aunque no se trate del género de ciencia ficción, la británica Mary Renault escribió entre los 50 y 70 una Trilogía de Alejandro Magno que sirve como ejemplo perfecto del Bronzepunk.

Hasta aquí los géneros derivados del Retrofuturismo donde el Steampunk es el rey indiscutible, seguido del Dieselpunk. Es posible que echéis en falta alguno, no os preocupéis, los más raros los dejaremos para la última entrega. Por ahora, en el siguiente artículo sobre los subgéneros en los libros de ciencia ficción hablaremos del Ciberpunk y tooooodas las corrientes que ha generado. La lista promete ser tan variopinta como la de esta semana. ¿Te apetece recomendar alguna novela que se encuentre dentro de estos subgénernos? Tus sugerencias van debajo, ¡compártelas!

  1. Mblazax
  2. Mblazax
  3. Mblazax
  4. Mblazax

Al final de la página puedes comentar esta entrada

Comparte este post

Salir de la versión móvil